De la cabra a la mesa, el proceso de elaboración del
Queso Palmero mantiene el mismo carácter artesanal
que desde hace generaciones. Así se hace un producto
único:
1.
Ordeño
Es
el proceso de obtención de la leche, que siempre
procece de cabras de raza palmera. Siempre que existan
las condiciones higiénicas adecuadas, puede realizarse
de forma manual o mecánica.
3.
Desuerado, moldeado y prensado
Una
vez obtenida, la cuajada es sometida a cortes sucesivos
hasta obtener un tamaño de grano pequeño.
Cuando se ha pasado a los moldes (llamados “aros”
o “cáscaras”) se prensa para facilitar
el desuerado.
5.
Ahumado
No
todos los Quesos Palmeros son ahumados. El humo se obtiene
a partir de los siguientes materiales: cáscara
de almendras (Prunus dulcis), tunera (Opuntia
ficus inica) y pino canario (Pinus canariensis).
7.
Certificación
El
Consejo Regulador certifica la calidad de los quesos con
una contraetiqueta de numeración individual. Su
presencia es una garantía de autenticidad, avalada
por los estrictos controles de la Denominación
de Origen.
2.
Cuajado
Previo
filtrado de la leche recién ordeñada, se
procede a la coagulación para evitar la pérdida
de calor. Para el cuajado se emplea cuajo natural de cabrito
lactante. El tiempo de coagulación medio es de
45 minutos.
4.
Salado
La
salazón suele ser seca. Para el salado de los quesos
con Denominación de Origen, se tiende a usar sal
marina procedente de las salinas de la isla (la más
importante de las cuales se encuentra en el municipio
de Fuencaliente).
6.
Maduración
El
Queso Palmero tiene un singular proceso de maduración.
Durante el mismo, además de las operaciones habituales
de volteo, se suele untar con aceite de oliva y gofio
o harina para proteger la corteza.
Esta es la primera página de la Guía del Consumidor. En las otras
dos repasaremos las características del Queso
Palmero, así como su etiquetado.